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Colaborador que colabora, buen colaborador será
06 Feb 2017
Por Priska Galarreta, head of people & culture 

La palabra colaborador hace alusión a quien colabora, es decir, a quien de forma activa ejecuta acciones que se reflejarán positivamente en los resultados de una organización. He ahí la importancia de que cada colaborador esté sintonizado con la organización a la que pertenece, pues de lo contrario se podrían alcanzar resultados diferentes o hasta opuestos a los que se buscan. No es coincidencia que se invierta tiempo, dinero y esfuerzo en procesos que permitan determinar si un postulante sería un buen colaborador y si dentro del personal activo existen colaboradores.

 

En principio, cuando un buen colaborador cuenta con una sólida formación académica puede fundamentar sus ideas, en particular si es joven o tiene menos experiencia. Puede aportar frescura a una organización con ideas de mejora o cambios sustantivos, pero el peso de sus ideas se medirá siempre por la lógica que las acompañe: el conocimiento que se tenga de la organización, del negocio que desempeña y del contexto empresarial – principalmente de los clientes y de la competencia. Por eso en las entidades educativas se enseña a presentar proyectos o planes sobre la base de un marco teórico y un análisis del entorno. Lo anterior, por supuesto, no aplica en todos los casos, pero de seguro cualquier líder valorará que sus colaboradores estén capacitados para poderles delegar responsabilidad.

 

Cuando alguien ya tiene una carrera laboral de algunos años, la experiencia acumulada es un factor que se pondera significativamente, siempre que se vea reflejada en logros. Logro es el elemento clave que permite establecer si la trayectoria laboral de una persona demuestra que en realidad ha colaborado en los resultados de una organización, pues el logro de un real colaborador se traduce en un logro para la organización, siguiendo la línea de lo expresado al inicio. Es así como una persona se convierte en una pieza para la organización: un colaborador en todo el sentido de la palabra.

 

Finalmente, son muchas las habilidades que acompañan a un buen colaborador, pero el mundo de los negocios y la tecnología constantemente van detonando una serie de cambios respecto a cómo trabajar. Es por ello que hoy las organizaciones buscan colaboradores que demuestren adaptabilidad, ya que esta habilidad implica ser flexible ante cambios en los componentes del trabajo, las formas de realizarlo, los clientes que se atienden, el equipo de trabajo, o incluso en los recursos asignados. Así que para ser un buen colaborador también hay que ejercitar esta habilidad, como si de un músculo se tratara: con esfuerzo, repetición, aunque no nos sintamos cómodos en todo momento, pero siempre con el objetivo de alcanzar un resultado positivo al final.
 
- Fin -