banner_1500x400_test
El “test de beneficio” y la deducción de gastos, ¿la nueva pesadilla?
23 Feb 2017
Por Carlos Chirinos, tax & legal manager

A partir del ejercicio 2017, las empresas ubicadas en el Perú que reciban servicios de entidades que forman parte de su grupo empresarial, estarán obligadas a sustentar que aquellos cumplen el denominado “test de beneficio”; de otro modo, el gasto no será aceptado para fines de la determinación del Impuesto a la Renta Anual. Pero, ¿qué es el “test de beneficio”?. Según la norma peruana, se cumple con este test cuando el servicio prestado proporciona valor económico o comercial para el destinatario del servicio, mejorando o manteniendo su posición comercial, lo que ocurre si partes independientes hubieran satisfecho la necesidad del servicio, ejecutándolo por sí mismas o a través de un tercero.

En un reciente caso resuelto en Alemania (Caso I R 22/14), notamos que una empresa domiciliada en dicho país autorizó a su empresa vinculada en Polonia a utilizar su nombre como razón social. El nombre y la marca en Alemania estaban protegidas legalmente pues ambas coincidían. El Tribunal Fiscal Federal concluyó en el sentido que, en tanto la Administración no ha probado un beneficio actual o potencial para la empresa ubicada en Polonia, no corresponde cobrar regalías o cualquier otro concepto por la operación. En este caso, si bien el nombre y la marca eran conocidas en Alemania, no en Polonia, por lo que – en criterio del Tribunal - se trataba de una simple autorización a usar el nombre como razón social para fines puramente legales y de incorporación en este último país, no susceptible de retribución.

Bajo el escenario expuesto, y extrapolando el criterio, a fin de poder deducir el gasto por parte de empresas locales, será obligatorio sustentar detallada y documentariamente el beneficio actual o potencial que el servicio agregaría al negocio; esto es, cómo el servicio influiría en las ventas o en la rentabilidad de la empresa usuaria. En nuestra opinión, no se requiere a modo exclusivo la prueba de un beneficio actual, pues es suficiente la acreditación de un potencial mejoramiento de la posición comercial. No sería válido que la autoridad tributaria cuestione un gasto, tres o cuatro años después, si al momento en que se incurrió era razonable una expectativa de incremento en las ventas para el contribuyente. Se impone entonces una mayor carga documentaria a fin de deducir gastos intragrupo.

- Fin -