Mercado de Capitales - Empresas Estatales
Mercado de Capitales - Empresas Estatales
12 Ago 2016

Estas últimas semanas se habla de la reestructuración de PetroPeru. También hemos oído sobre la modernización, por parte del estado, de la refinería de Talara. Hace unos años se tocó la opción de privatizar Sedapal, entre otros nombres de empresas estatales que alguna vez saltaron a la palestra de la opinión pública.

A pocos días de la asunción de un nuevo gobierno y donde pareciera que el consenso “se debe ser tan tecnócrata como la política lo permite y, como contrapeso, se debe ser tan político como la tecnocracia lo permite” prima ¿por qué no intentar abordar varios temas a la misma vez?

Creo que la Alianza del Pacífico tiene al Mercado Integrado de Valores (MILA) como uno de sus principales ejes de integración pues el mismo ha seguido avanzando en su integración al margen de corrientes globales que empiezan a soplar gracias al Brexit ¿Cómo podemos profundizando aún más nuestros mercados de capitales? ¿Cómo podemos mejorar las empresas públicas sin caer en discusiones gremiales y políticas? ¿Cómo evitamos conflictos por la “privatización” o la “nacionalización”? Para el caso peruano ¿Cómo evitamos que el CAPEX e ineficiencias de las empresas públicas nos cueste a todos los peruanos?

Exploremos la opción de que las empresas estatales sean obligadas a listar en su respectiva Bolsa de Valores.

El mercado de capitales peruano casi baja de categoría a mercado frontera, hoy nos mantenemos en mercado emergente con varios puntos que debemos seguir salvando y, ojalá, desterrando para siempre. Uno de los obstáculos radica en la liquidez de nuestra bolsa y empresas invertibles por cualquier inversor global.

Los inversionistas no distinguen entre una empresa estatal y una no estatal, simplemente se ciñen a su evaluación económica de la empresa y si su valor fundamental les indica que compren o vendan esa acción. Dentro de ese valor fundamental están coyunturas como que la empresa cuente con un monopolio o no (ejemplo Sedapal) lo cual le aumenta o disminuye su valor fundamental. Cuando uno invierte a largo plazo en una empresa listada en bolsa se vuelve irrelevante las fluctuaciones diarias de la acción, lo que se mira son la estabilidad de la empresa y su política de pago de dividendos.

Si el gobierno de turno es más pro privatizaciones bastaría con reducir la tenencia de acciones (haciendo una venta y generando caja para el estado) o si el gobierno fuera pro nacionalizaciones se destinaría dinero del erario público a recomprar estas acciones hasta el límite que lo considere necesario. En todo caso, por los beneficios que genera a cualquier empresa a listar no le encuentro razones económicas y políticas a no hacerlo.

¿Qué pasa con el holding estatal? Se convierte en un “family office” del estado y un promotor del mercado de capitales. Le quitamos la variable política del día a día y lo ponemos en la visión de largo plazo pues el mismo tendrá que estar apegado a un mandato.

¿Qué pasaría si toda empresa estatal debiera listar hasta 40% de su capital en su Bolsa de Valores? Veamos cuales son los beneficios de listar una empresa :

  • Flexibiliza el obtener fondos y de esa manera, conseguir mejores condiciones de proveedores.
  • Otorga conocimiento a los inversionistas sobre la empresa y apoya su credibilidad en el mercado, le permite en el tiempo construir una relación en base a cumplimientos para acceder a fondos cada vez de mayor plazo y monto.
  • Posibilidad de acceder a menores costos de financiamiento.
  • Diversifica sus fuentes de financiamiento.
  • Facilita el financiamiento de proyectos de inversión.
  • Una empresa listada tiende a ser una empresa madura, más profesional, y que debería darle mayores retornos a sus accionistas.
  • Contar con un valor de mercado (permanente medición del valor de la empresa).
  • Si la empresa crea valor, el precio de mercado de la empresa subirá sostenidamente.
  • Los accionistas originales tienen mayores facilidades para vender acciones (si así lo deciden).
  • Permite incorporar socios minoritarios, que puedan aportar y crear valor.
  • Transforma la empresa en una organización más transparente y eficiente por lo que eleva la calidad de la gestión.
  • Mayor prestigio y exposición en el mercado.
  • Dinamización de la propiedad: provee un mecanismo directo para los socios o inversionistas que deseen recuperar su inversión.
  • Mejores perspectivas a largo plazo.

En términos no bursátiles, con el 60% de accionariado uno tiene prácticamente el control de cualquier empresa por lo que técnicamente seguiría siendo una empresa estatal.

Como conclusión al presente artículo, me parece totalmente viable el empujar al holding estatal hacia el siguiente umbral de modernización financiera (y en consecuencia, sofisticación) que nos consolide como líderes en la integración MILA y de la Alianza del Pacífico.

El consenso es que se esperan unos buenos 5 años de crecimiento económico al país y, así como se pide el destrabe de las inversiones y el perfeccionamiento de la economía social de mercado (entre otros), también debemos pedir la sofisticación del estado en pro de alcanzar un anhelo aún mayor; desterrar para siempre la variable política de la decisión de los agentes del mercado, común denominador de un país todavía en desarrollo (o de tercer mundo como se les denominaba antes).

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